Como sabemos, todo libro se nutre, en efecto, no solo de los materiales que le proporciona la vida, sino asimismo, y acaso especialmente, del espeso mantillo de la literatura que lo ha precedido. Todo libro crece sobre otros libros; y tal vez el genio no sea sino la aportación de unas bacterias concretas, de una delicada química individual por medio de la cual un espíritu nuevo absorbe, trasnforma y finalmente, restituye, con una forma inédita, no ya el mundo en bruto, sino la enorme materia literaria que preexiste en el. Julien Gracq